Las planchas de vapor están ganando cada vez más popularidad, pero aún existen muchos mitos sobre cómo funcionan y qué pueden o no pueden hacer. Es hora de acabar con esos mitos. A continuación, enumeramos los mitos más comunes y mostramos cuál es la verdad.
Idea errónea n.º 1: el vapor es perjudicial para los tejidos delicados
¡Al contrario! Precisamente los tejidos delicados, como la seda, la gasa y la lana, responden muy bien al vapor. Mientras que planchar a menudo conlleva el riesgo de dejar marcas de quemaduras o brillos, el vapor es un método suave que respeta las fibras.
Idea errónea n.º 2: el planchado al vapor no es lo suficientemente higiénico
El vapor alcanza altas temperaturas que eliminan las bacterias e incluso los ácaros del polvo. Esto hace que el planchado al vapor no solo sea higiénico, sino también una opción ideal para las personas con alergias.
Idea errónea n.º 3: planchar al vapor es complicado
Mucha gente piensa que se necesita destreza para hacerlo, pero las planchas de vapor modernas son, por el contrario, muy fáciles de usar. En pocos minutos están calientes y puedes eliminar arrugas y olores al instante.
Idea errónea n.º 4: un vaporizador de ropa es solo para la ropa
Esto tampoco es cierto. Las cortinas, las fundas de sofá, los cojines e incluso la mantelería se pueden planchar al vapor fácilmente. Sobre todo con un vaporizador potente, como el Jiffy J-4000, con el que se pueden tratar rápidamente superficies más grandes. Para uso doméstico, un modelo compacto como el Jiffy J-2000 es más que suficiente.
Idea errónea n.º 5: un vaporizador de ropa sustituye a la lavadora
No es del todo cierto. Un vaporizador de ropa elimina los olores, mata las bacterias y refresca los tejidos, pero no elimina las manchas profundas. Por lo tanto, considera el vapor como un complemento del lavado: ideal para mantener la ropa fresca durante más tiempo sin tener que poner la lavadora cada vez.
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